Un plan de viabilidad y financiero, solo si es desde cero y personalizado

 

El quid de la cuestión no es solo tener un plan. Esa actitud denota un cierto aire conformista y complaciente. Toda empresa que se preste debe asumir un plan de viabilidad y financiero que se dirija hacia un rumbo concreto.

En función de los objetivos y pretensiones de las mismas se deben fijar unas pautas a seguir. En este caso, no hay nadie mejor para establecer este camino que los profesionales de una resultoría.

 

¿Qué es un plan de viabilidad?

 

Las dos cuestiones que debe plantearse un empresario antes de montar un negocio deben ser: ¿Qué va a ganar tu cliente conmigo? y, ¿en qué podemos diferenciarnos de la competencia?

Un plan financiero que pretenda ir por la buena senda debe hacer un estudio de mercado muy centrado en la realidad. Una buena idea no es suficiente y debe apoyarse en un análisis de productos sustitutivos y complementarios.

La experiencia profesional es un punto a tener en cuenta puesto que es un valor añadido que favorece la puesta en marcha de la empresa y el rápido crecimiento de la misma.

 

Claves de un buen plan financiero

 

Los asuntos financieros son sumamente relevantes, pues de estos depende en gran medida la viabilidad de una empresa.

Las 3 claves para estructurar un plan financiero satisfactorio son:

  • Realizar un cálculo de los fondos necesarios para el proyecto, determinar cuáles son las aportaciones de capital propio y de terceros con las que se va a contar y desarrollar la previsión de tesorería.
  • Calcular una previsión los beneficios mediante la cuenta de resultados.
  • Hacer uso del balance de situación para ser consciente de cómo se encuentra la empresa en términos económicos financieros.

 

Resulting, experto en la planificación de futuro

 

En Resulting estamos avalados por nuestra experiencia confeccionando planes de viabilidad y financiero a medida de las necesidades del cliente. Somos partícipes del mismo supervisando en todo momento que se lleve a cabo.

Nuestros planes se diferencian del resto porque los elaboramos desde cero, totalmente personalizados y orientados a tu objetivo principal: obtener financiación

¿Qué es el cuadro de mando integral?

Uno de los servicios que dan un valor añadido a nuestra hoja de presentación en Resulting es la del cuadro de mando integral. Ahora bien, ¿qué es? Es un concepto relativamente joven, pues surge a finales del siglo XX en Estados Unidos como un revolucionario y completo modelo de gestión que traduce la estrategia en objetivos relacionados entre unos y otros, que están medidos por una serie de indicadores, y que juntos permiten acometer los planes de acción de la empresa, para el que cada uno de sus miembros cumple con una determinada función.

Es un modelo, así como podemos observar, de gestión interna. Pero no todas las empresas son capaces de acometerlo, ya que también presenta una cierta complejidad que requiere, no solo de la trazabilidad de objetivos combinados entre sí, y del exhaustivo control de estos para su cumplimento, sino que también requiere de una serie de conocimientos financieros avanzados, así como de habilidades de gestión tanto laborales como humanas.

Esto último es importante, puesto que, en el concepto de cuadro de mando integral, en ocasiones también referido como CMI, es una herramienta de administración de empresas que no se entiende sin la participación de los empleados para el cumplimiento de los objetivos. De este modo, el CMI demanda el rigor de cada una de sus unidades para que, en un esquema de acciones relacionadas entre sí, el fallo de uno de los miembros no permita un daño mayor.

Estructura del CMI

Con los objetivos monitorizados a través del CMI, la empresa se lanza a conseguir una gestión global a través de cuatro ejes o perspectivas, interconectadas mediante la definición de misión, visión, valores, objetivos estratégicos-metas, KPIs y proyectos:

  • Perspectiva financiera: ¿cómo nos ven los accionistas?
  • Perspectiva de cliente: ¿cómo nos ven los clientes?
  • Perspectiva de procesos internos: ¿cómo lo estamos haciendo?
  • Perspectiva de capacidad organizacional: ¿cómo podemos continuar mejorando y creando valor?

Cada una de las perspectivas ha de ser descrita explicativamente, se enumeran los factores clave, los objetivos y los indicadores que van a valorar su cumplimiento o no.

Tener tu propio CMI

Si queremos diseñar nuestro propio cuadro de mando integral, algo que debemos empezar por tener claro es la estrategia que vamos a seguir, estructurarla y, a partir de ahí, delegar funciones en los recursos humanos de la empresa que nos van a ayudar a llegar hasta el lugar en que queremos situarnos.

Una vez que sabemos cómo nos vamos a poner a trabajar y quién se va a encargar de qué, debemos establecer cómo vamos a seguir el control de los objetivos y la correcta retroalimentación de cada una de las funciones de la estrategia. A partir de ahí, mediremos el desempeño de cada una de las partes y si nuestra empresa está en mejora continua.

En Resulting desarrollamos una metodología entendible para medir las actividades de la empresa en términos de su visión y estrategia, proporcionando a los gerentes la mirada global que necesitan. Podemos crear tu propio CMI a medida -como no podía ser de otra forma-, siempre de manera consensuada con el cliente, para así detectar las desviaciones del plan estratégico, corregirlas y expresar los objetivos e iniciativas necesarias para reconducir la situación.