¿Qué puede hacer una consultoría por tu negocio?

La mayoría de las tareas desarrolladas por los seres humanos son susceptibles a mejoras. Los negocios no son la excepción, sin importar cuál sea el campo de acción o el tipo de industria. Siempre hay margen para crecer y optimizar cada uno de los procesos. Esa es precisamente la misión que consigue una consultoría.

¿Qué es una consultoría?

De forma conceptual, una consultoría es un servicio de asesoramiento externo. Las empresas buscan estas ayudas para dar respuestas a sus problemas y necesidades. En ocasiones, los contratantes son incapaces de localizar los fallos; en otros casos, si bien las dificultades están plenamente identificadas, se recurre a profesionales que aporten una perspectiva diferente.

Los consultores, hasta no hace mucho tiempo, abordaban todos los problemas con un método similar. Partían de la idea de que las problemáticas eran siempre iguales. Y el mismo principio se aplicaba a las soluciones que se proponían para corregir los errores.

En los últimos años, aunque siguen vigentes las consultorías con un enfoque “generalista”, cada día tienen más presencia los asesores o las agencias especializadas. Personas y empresas que se dedican al análisis de áreas de negocio perfectamente delimitadas.

 Las tareas de un consultor

Para poder hacer que algo funcione mejor, primero hay que conocerlo a fondo. Por ello, el primer paso en cualquier consultoría es realizar una revisión exhaustiva de todos los procedimientos que la empresa realiza. Ya desde esta etapa, quienes reciben los servicios de un asesor externo empiezan a ganar. El diagnóstico preciso del funcionamiento de un negocio es en sí mismo, una información de mucho valor.

Pero estos servicios alcanzan para mucho más. Los consultores identifican los aspectos que requieren medidas urgentes.  También elaboran listados con los procesos imprescindibles, lo mismo con los que deben ser suprimidos. De igual forma, marcarán pautas para optimizar el uso de todos los recursos (empezando por el dinero). Así como los pasos a seguir para aumentar los niveles de eficiencia y efectividad.

Asesoramiento en finanzas, impuestos, marketing…

Todos los departamentos de una empresa pueden ser revisados por un consultor externo. Desde las finanzas, pasando por la contratación de personal, hasta las estrategias de mercadeo y ventas.

Las consultorías no solo se limitan a observar el panorama en el aspecto interno de un negocio. También sirven para hacer una valoración del comportamiento de los mercados o de los competidores. Razón por la cual resultan vitales para afrontar con éxito los cambios, de acuerdo con las tendencias de cada sector, región, e incluso época.

El hecho de recurrir a una consultoría no implica necesariamente que algo marche mal. También se trata, para empresas en un buen momento y prósperas, de una oportunidad para seguir creciendo y actualizarse. Por otra parte, y cuando las cosas no salen bien, es la ocasión ideal para corregir el rumbo. Pero más importante aún: definir hacia dónde se debe apuntar.

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